divendres, 31 de juliol de 2009

Al final de la escalera






Una de mis playas preferidas de la Costa Brava se esconde en la antigua tortuosa carretera que desde el sur llevaba a Portbou, el pueblo fronterizo más famoso por su estación de tren y su burocracia decimonónica que por su encanto natural. La playa en cuestión requiere un auténtico ejercicio de paciencia para llegar hasta su hermosa arena, ya que varias escaleras construidas sobre la misma roca ponen a prueba las piernas del viajero.

Por suerte, el esfuerzo merece la pena, como pueden ver en las imágenes. Lástima que tras el importante temporal que azotó la costa norcatalana el invierno pasado, la arena haya quedado reducida a la nada, como pueden observar en la segunda instantánea, por lo que ahora resulta mucho más complicado llegar a las otras calas colindantes al final de la escalera.

Sea como fuere, lo cierto es que la 'playa de las escaleras' será recordada como uno de los espacios vírgenes más notables que un servidor recuerda de la costa catalana.

1 comentari:

Killing me sofli ha dit...

Pinche puto, ¿a quién se la has mamado para conseguir el boleto a ese precio? En serio, ¿ con qué compañía vuelas, cabrón?

Nos vemos en las cantinas...