dilluns, 2 de març de 2009

Llegaron las calçotades



Llegó marzo, y con él una de las reuniones gastronómicas (que frecuentemente se convierten también en pedas familiares) más divertidas del año: las calçotades. Esta tradición extiende estos encuentros por toda la geografía catalana; la cosa es sencilla: se trata de comer unas cebollas más o menos largas y mezclarlas con una curiosa salsa exquisita, el romesco. Después, a ritmo de vino, chelas, carne, pan con tomate y musica, la gente se empeda a ritmo de calçot. Se les antojó?