dimecres, 15 d’octubre de 2008

Una de pedas

Otra de nuestras aficiones preferidas, como en México, son las pedas. Como muchos sabían, el primer fin de semana de agosto, pocos días despues de mi retorno a la ciudad condal (Barcelona), desembarqué en una de las fiestas más etílicas del continente, el Aplec dels Ports. Se trata de un encuentro anual que se hace en la comarca de Els Ports, en el nordoeste del hermano (aunque corran malos tiempos para el entendimiento) País Valenciano, a unos 280 km de Barcelona.

Desde 1978, decenas de jóvenes de un pueblo de esa zona preparan un fin de semana lleno de actividades: charlas, teatro en la calle, pasacalles, conciertos, comidas populares, con el objetivo de reivindicar la lengua y la cultura catalanas, que son al fin y al cabo un rasgo definitorio en la formación e identidad de las naciones. Con los años, ese encuentro se hizo más y más grande, y en los últimos años se convirtió en un akelarre alcohólico, donde miles de jóvenes exprimían las drogas hasta unas cotas difícilmente imaginables para pasar un buen rato.

Y como a los mexicanos lo de las drogas más o menos, pero lo del alcohol es a un ¡a huevo!, no puedo dejar de recordarles con algunas imágenes la cita de este verano en Villores. Yo pillé una peda de tal calibre que perdí mi celular y mi ya maltrecha cámara de fotos. Y a las 9 de la mañana aún lo iba buscando por algún rincón del pueblo, sin fortuna. Eso sí, que nos quiten lo bailao!

1 comentari:

Killing me sofli ha dit...

Como bien dice la sabiduría popular: "Noches etílicas, crudas históricas..."