dissabte, 15 de novembre de 2008

Aitor was here

El retorno del jedi vasco se hizo efectivo hace unos días, varios meses después de esa comida-despedida para el recuerdo en Santotxo. El wei, haciendo gala de sus cualidades, apareció en Barcelona a las 6 de la mañana, por lo que tuve que levantarme e irle a buscar con la moto,uuua.


Por unos días me convertí en un guía turístico del apreciado militante mostril, y admiré de nuevo una ciudad preciosa pero infestada cada día por más turistas, como lo atestigua el mural en el que Aitor se mezcló. Y entre paseos, chelas en los bares, y excelentes comidas catalanas, no paramos de recordar muchas de las historias que vivmos el año pasado, una prueba más de lo bien que las pasamos, y de lo bien que tarde o temprano la volveremos a pasar en la desordenadamente bella Ciudad de México.

3 comentaris:

Killing me sofli ha dit...

Ya ves, los turistas somos una plaga que llega a todos lus lugares del mundo... Esa carcoma que destruye tradiciones y lugares cuando convierte todo lo que pisa en fiesta y vertedero general... Este año, para "Muertos", logré escaparme de Mixquic y llegué a pueblitos donde me relataron algunas leyendas sobre la calaca y los naguales...

Killing me sofli ha dit...

-¡Ah! El otro día encontré una bolsita en casa con unas cremas... Era el tratamiento que Aitor debía aplicarse para su tatuaje... Jiijijijiji..QUé cabeza loca....

Liza ha dit...

yo no logré escaparme de mixquic, y sé que no querré escaparme de barcelona, yo quiero una foto allí mismo!